Obispo de Riohacha envía mensaje a junta directiva de Cerrejón y Sintracarbón

El pasado Domingo 20 de Septiembre, Monseñor Francisco Antonio Ceballos Escobar C.Ss.R, obispo de la Diócesis de Riohacha, envió un mensaje a la Junta directiva de la Empresa Cerrejón y al Sindicato de Trabajadores de la Industria del Carbón (Sintracarbón), en medio de la difícil situación por la que atraviesan.

En este contexto, el prelado dedicó un fragmento importante de su predicación dominical, motivando a las partes implicadas a pensar en el bien común y a continuar el diálogo como único medio para superar las contiendas que hoy mantienen en huelga la actividad minera.

La Palabra que la liturgia del día ofrecía, fue pie para que Monseñor Francisco ofreciera estas líneas entorno a la situación:

“A propósito de la parábola de los trabajadores de la viña, permítanme enviar una palabra a la junta directiva del Cerrejón y a los trabajadores, de manera especial a Sintracarbón. Van 20 días de paro, con seguridad donde ambas partes se han sentado a la mesa a dialogar. Sin conocer a profundidad los puntos que los distancia en los diálogos de negociación, como Obispo de la Diócesis de Riohacha, al darme cuenta de las situaciones difíciles que el paro provoca, tanto a la empresa como a los trabajadores, con todo respeto, los invito a continuar dialogando, pero siempre pensando en el bien común. El bien de los trabajadores, el bien de la empresa, el bien de Colombia, de La Guajira y, por supuesto, el bien de todas aquellas personas que viven y se benefician de la empresa. Los invito a buscar puntos de encuentro, a reconocerse como hermanos que trabajan con un mismo objetivo. Ambas partes se necesitan para seguir adelante con el propósito común que se han propuesto. El diálogo y la humildad son los mejores consejeros”[1].

Como es costumbre en su homilía de cada domingo, el obispo se dirige al pueblo guajiro y a todos los que logran escucharle desde distintas partes, exhortándoles y animándoles a seguir viendo una esperanza en medio de las dificultades y tropiezos de la vida, a la luz de la Palabra de Dios que siempre es oportuna y eficaz.

[1] Texto tomado de la Homilía Original Domingo XXV del Tiempo Ordinario. 20-IX-2020

Redacción
Pastoral de Comunicaciones